sexta-feira, 17 de outubro de 2008

Hablando en médico...

Mi vida: un rompecabeza


Necesito de otro rompecabeza. Si, orden médica.

Montar rompecabezas me hace piensar en todos los nudos que se van creando en mi vida. Primero, empiezo por las bordes. Son más fáciles de se veer los encajes. Pero, al empiezar a penetrar, la cosa se complica. Muchas piezas parecidas, confusión, sin un camino transparente. Dos soluciones: dejar para después... o arriesgar.

En el mismo tiempo, montar el rompecabeza me hace piensar... en nadie. La única preocupación que tengo es: formar la imagen. Nadie más.

ok, estoy en mi infierno astral, si es que eso existe mismo.

Los abejorros


Eran cinco. Llamavan "Los abejorros", y eran los creadores de un nuevo estilo, abriendo espacio para una nueva era de la música mundial. Con los ruidos de las guitarras, los gritos extraordinarios y los "riffs" frenéticos, dejaron locos millones de fanes por el mundo. Sin embargo, junto con la fama, vino el dinero: coches importados, mansiones, viajes, drogas, mujeres, juegos. Pero, cuando nadie esperada, un accidente les toma la vida. El avión del grupo estalla en el aire. Directamente, sus almas vaguearon por un túnel muy grande. Finalmente, un letrero: PURGATORIO. Era allí que los superiores irían a decidir cuál el destino de los pobres músicos. Todos, con el miedo de un posible encuentro con los fuegos de las tinieblas, empezaron a portarse bien. Para una posible ida para los cielos, tenían que cambiarse las costumbres: primero, las guitarras y baterias fueron cambiadas por las liras y arpas, al sonido de la música clásica. Las ropas negras y osadas, por las batas blancas. Sin drogas, palabrotas y dinero. Mujeres, ni hablar. Todos estaban revoltosos, hasta que uno de los hombres gritó: "Esto es el verdadero infierno!" Fue lo suficiente para que "El Poderoso" decidiera sus destinos: "Usted quiere infierno? Entonces lo tendrá!" Un gran agujero negro se abrió entre las nubes, y en segundos sintieron el clima calentando. Pero, allí debajo, en vez de temer, se encantaron. Ídolos del "rock", mucha cerveza, mujeres y drogas. Estaban en el lugar ideal. El infierno era el Paraíso.

domingo, 28 de setembro de 2008

Los ipes



Hay una parte del año que para mi es muy especial: el tiempo de la primavera.

El despuntar de las flores dan un sentido a más para nuestras vidas insanas. Pero, para mí, hay un tipo muy especial: los ipes. Tengo dos árboles de ipes amarillos frente a mi casa. Todavía, no despuntaran, pero creo que estan casi. Duran pocos días, a veces ni siquiera una semana. Pero es el tiempo exacto de los contemplar, los respetar, y de dejar nostalgias.

Maneco, el elefante


Maneco era un elefante refunfuñón que, cansado de las constantes guerras en su floresta, y envidioso de las capacidades aéreas de los pájaros, decidió volar. Dos hojas de platanera, tijera y cola fueron lo suficiente. Desde el peñasco, se lanzó al aire. En el cielo, se asoleó, comió las nubes como si fuera algodón dulce, nadó en las tempestades. Pero, de pronto, una jirafa turbinada roba sus alas. Y, al caer, lamentándose por sus últimos segundos de vida, siente algo prendiendo por la cola y por la trompa. Eran los tigres paracaidistas que, de súbito, saltan sus arco iris, donde resbala Maneco, al encuentro de su hogar más seguro.

domingo, 14 de setembro de 2008

Mi niñez


Había un patio, muy grande. Había muchos niños, pero ningún perro. Había una pelota desinflada para los juegos de fútbol, una cuerda grande para saltar, tizas para jugar de rayuela. Cuando nos cansábamos, panes y bizcochos nos esperaban en la casa de mi abuela. Furiosa, mandaba todos al baño, de pronto desaparecían algunos chicos.

Esta fue mi niñez los fines de semana, cuando viajábamos para Itabira. Pero, los otros días de la semana eran menos divertidos. Vivía en el barrio Cidade Nova, donde vivo hasta hoy, y los juegos en las calles no eran tan frecuentes. La diversión se resumía en videojuegos, clubes y juegos con muñecas en las casas de 3 amigas; Letícia, Juliana e Isabela.

En el colegio Escola Municipal Maria Modesta Cravo, era una estudiante dedicada y concentrada. Adoraba mis lápices de colores. Hasta hoy, soy fascinada. Apenas no me gustaban las clases de educación física: no me gustaban los desportes. Mi diversión: subir en los árbores, y ver todos desde encima, sin preocupaciones, sin problemas. Sonreía, solamente.

sábado, 13 de setembro de 2008

Canción y Huayno



Canción y huayno

Poco, poco a poco me has querido,
Poco a poco me has amado,
Al final cómo has cambiado
Las cositas de mi amor.
Nunca digas que no, negrita
Nunca digas jamás, vidita.
Son cosas del amor, negrita
Cosas del corazón.
Canción y huayño para cantar,
Canción y saya para bailar.
Nunca digas que no, negrita
Nunca digas jamás, vidita.
Son cosas del amor, negrita
Cosas del corazón.
Canción y huayño para cantar,
Canción y saya para bailar.

Esto vídeo fue gravado en Arequipa,ciudad peruana. En Peru, es común encontrar grupos de 3 a 6 peruanos por las calles y en restaurantes, tocando músicas folclóricas del país, con sus flautas andinas, guitarras y maracas. Después, la "ronda del sombrero", para obtener alguna gratificación por su trabajo.

En el vídeo, hay personas bailando, y el grupo aparece poquito, desgraciadamente (la gravación no fue echa por mi, pero por mi enamorado, entonces no tengo culpa). Pero se escucha bien la música.

La canción se llama "Canción y huayno", de Mauro Nuñez, gravada por el grupo tarancón, y es bastante conocida. Otra que es muy tocada es "El cóndor pasa". Canción muy bonita, pero, por ser muy famosa, se toca demasiado. Tanto, que yo no aguantaba más escucharla, a pesar de adorarla.